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viernes, agosto 5

Chucky se va... Chucky se fue

Vivo en un tercero sin ascensor de una finca muy viejita que tiene un patio interno enorme. Todos los baños y dos de las habitaciones dan a ese patio. Yo me encuentro en el último piso. Por tanto desde arriba tengo vivisón de todas aquellas ventanas de más abajo. Claro, casi siempre suelo ver cabezotas, pero bueno, se descubren muchas cosas de los vecinos sin necesidad de asomarse.

Tengo un vecino al que apodo Chucky que no tiene ni oficio ni beneficio. Tiene 39 años y no tiene nada estable en la vida. Ni siquiera a sus padres. Su madre, cuando se enfada o no van las cosas como a ella le gustaría, dice que se va de casa, que se va a matar para así descansar y que la dejen, que ella se quiere suicidar. Mientras eso ocurre, Chucky grita cerca de la ventana con tono de indignación la vergüenza que siente de que todos los vecinos se enteren, ya que en la finca, como sabréis muchos, se oye todo. El padre no se sabe, no contesta. Nunca sabrás si ha querido o no a su mujer después de 49 años juntos. Preguntaréis por qué, o no. Pues es fácil. La trata como a una mierda, no la respeta y la tiene practicamente encerrada en casa. No porque la cierre dentro, no. Porque ella no tiene coche y con la excusa él siempre está de aquí para allá y ella se siente más sola que la una. Es entonces cuando se asoma y me llama con cualquier pretexto para contarme cómo está. Y normalmente me vende la burra: que si tenemos hoy un marisco precioso para comer, que si mi hijo trabaja gestionando unas cafeterias y resulta que vende el pan tras el mostrador, que ya veré pronto qué puertas tan bonitas que se ha comprado, y los pobres no tienen calefacción y se pelan de frío en invierno. Es decir, son un quiero y no puedo. Son de los que viven pendientes de lo que piensen de los demás y de aparentar lo que no son. Qué triste. Ni que se fueran a llevar algo a la tumba.

En nuestra última conversación me comentó que iban a vender el piso porque como habían comenzado a ir mucho a la nueva casa de la hija, pues que para qué estar limpiando aquí y allá. ¿Limpiando las dos casas? Pues sí. Resulta que la hija tiene un problema de espalda y llama a su mamá de 72 años para que le limpie las cosas más duras de la casa y le planche porque ella, con 44 años y los dolores, no puede. Y no digo que no, pero eso es abusar un poco de tu madre ¿o no?. En fin, cada uno se sabe lo suyo. Pero lo mejor no es eso. Lo mejor es que me dijo que vendía el piso y pedía una fortuna porque como a ella no le hace falta el dinero,pues no hay prisa por venderlo. No sé si se cree que el cemento con el que están hechas las paredes lo traen de las minas del Rey Salomón. Pero bueno, así es todo, hasta que un día vuelven los gritos y te enteras de que la hija viene a casa a pedirles que no lo vendan porque ella está mal economicamente y que no los va a poder mantener. Entonces la madre pide la muerte a gritos, el padre le dice que con sus dos pensiones no llegan a mantenerse los tres ¿Los tres? Claro, es que Chuky no curra, vende humo. Y se lía parda de nuevo. El padre le dice a la madre que no sea tan ignorante, a la hija la echa de casa, la hija grita que la han echado sus propios padres y el otro se crece. Y entonces sale la sabiduría de Chucky a modo de discurso. Que menuda familia somos, que si no fuera por él que es el único que controla todos estos temas ¿Qué temas? Que no tiene trabajo, ni ahorros, ni nada a su nombre más que una tele de plasma que compró de oferta en el English Cut con lo que ganó vendiendo pan, en vez de aportarlo a los gastos de sus padres que bien ahogados iban por aquel entonces. Un tipo que busca novias que lo mantengan y que a día de hoy, y desde hace dos meses, sale con una chica encantadora con dos hijos a los que no soporta y a los que no sabe tratar ¿Qué espera esta chica de él? ¡ Niña, que es un tarambana!

Y claro, no se aclaran. Han tenido que bajar el precio, enfrentarse a la dura realidad y el dolor de abandonar su casa e irse a la de la hija, que claro, con el dinero de la venta se lo pensó dos veces y ahora sí les quiere en casa. Los compradores quieren la casa vacía, así que han de tirar algunos muebles y la madre llora, el padre gruñe y Chucky busca amigos con furgonetas que le deban un favor para hacer el traslado.

La casa ya está vendida. La dejarán en una semana. A mi me sigue contando la madre que ahora se ha liberado del trabajo de su casa, que se van al chalet de la hija que tiene piscina y un terreno enorme en el que te pierdes. Pues a ver si no te vas a encontrar.

Resumiendo. Ya no oiré el sonido característico de las chanclas de Chucky cuando las arrastra por el suelo al caminar, ni las broncas, ni los gritos, ni tampoco me entaré de lo maravillosa que es la vida de esa familia tan peculiar. Y es que el que tenga una familia "normal" que tire la primera piedra.

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